sábado, 22 de febrero de 2014

Pilates para niños

La primera intención de Joseph Pilates era que el método fuera aplicado en las escuelas infantiles para que los niños aprendieran a cuidar y querer su cuerpo.




La práctica del método Pilates no está solo reservada a los adultos, muy por el contrario se trata de un tipo de disciplina que pueden realizarla los niños, siendo muy recomendable para que al llegar a mayores no deben reeducar su cuerpo, pudiendo así mantener la evolución normal del mismo.
Cuando un niño desde pequeño practica Pilates, de adulto le será sencillo mantener una postura correcta en todas las actividades diarias tales como sentarse, caminar o agacharse, evitando lesiones, fortaleciendo además los músculos del abdomen y la espalda, corrigiendo todos los desequilibrios corporales existentes.

Los beneficios de Pilates en los niños también se trasladan a nivel psíquico: aumenta la creatividad, la memoria, la autoestima, se ejercita la concentración y la respiración, reduce los estados de ansiedad, se canaliza la agresividad y mejora el estado de ánimo.
Es muy recomendable para niños con asma y para niños hiperactivos o nerviosos, ya que a través del control de la respiración y los ejercicios de relajación pueden llegar a armonizar su cuerpo y su mente.
En la actualidad,  el sedentarismo es un mal que afecta a los adultos pero también se ha trasladado a los niños que suelen permanecer muchas horas sentados, tanto en la escuela, como en su hogar viendo la televisión, estudiando o frente a la computadora.
Este tipo de hábitos son nocivos para el organismo ya que la columna debe soportar más presión cuando el niño permanece sentado que cuando se encuentra de pie.
Frente a estos problemas las sesiones regulares de Pilates ayudan al pequeño aumentar su fortaleza frenando los desequilibrios que se producen a nivel muscular, además de otros muchos beneficios. Se recomienda que comiencen a entrenar con este método los niños a partir de los siete años en adelante e ir haciéndolo de forma progresiva comenzando con ejercicios sencillos e ir incrementando la dificultad a medida que el niño adquiere destreza en el desarrollo de las rutinas.

 

(Extraído de: Guía para padres)

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